miércoles, octubre 15, 2008

Orgulloso de ser Castellano y Leonés




Madrugaba el conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar,
las aves que iban volandose
paraban a escuchar.

Bebe mi caballo, bebe,
Dios te me libre de mal,
de los vientos de la tierra
y de las furias del mar

La reina lo estaba oyendo,
Desde su palacio real
mira hija cómo canta
la sirena de la mar.

No es la sirenita, madre,
que esa tiene otro cantar,
es la voz del Conde Olinos
que me canta a mí un cantar.

Si es la voz del Conde Olinos
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta la sangre real.

No le mande matar madre,
no le mande usted matar,
que si mata al conde Olinos
a mí la muerte me da.

Guardias mandaba la reina
al conde Olinos buscar,
que le maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar.

La infantina con gran pena
no cesaba de llorar,
él murió a la medianoche
y ella a los gallos cantar.

A ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de condes
cuatro pasos más atrás.

De ella nace un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro
los dos se van a juntar.

La reina llena de envidia
Los dos mandó cortar
Y el galán que los cortaba
No dejaba de llorar.

De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.